Cuando Heródoto de Halicarnasso llegó a Egipto hacia el 450 antes de Cristo, el país tenía ya más de tres mil años de historia documentada. Las pirámides de Guiza llevaban en pie veintiún siglos. Tutankamón llevaba muerto novecientos años. Para el griego, era como si nosotros visitásemos una civilización que floreciera antes de la Roma de los Tarquinos.
El segundo libro de las Historias herodoteas, que en la obra original lleva el subtítulo «Euterpe», está enteramente dedicado a Egipto. Es el libro más extenso de los nueve, el más rico en detalles etnográficos y el más sorprendente. Heródoto describe el río Nilo, las pirámides, los templos, las costumbres, los dioses, los animales sagrados, los rituales funerarios, las dinastías faraónicas. Anota todo lo que ve y todo lo que le cuentan —los sacerdotes, los intérpretes, los comerciantes griegos de Náucratis—, distinguiendo siempre lo que ha visto con sus propios ojos de lo que le han contado de oídas.
Veinticinco siglos después, este libro segundo sigue siendo la fuente principal sobre cómo los griegos del siglo V veían el Egipto faraónico tardío. Los modernos egiptólogos —Champollion, Mariette, Maspero, Petrie, Hawass— han corregido y matizado muchos de sus datos, pero la mirada original de Heródoto sigue siendo insustituible.
David S. Matrecano, historiador y novelista italiano afincado en Ibiza, dedica el segundo volumen de su saga Heródoto Reloaded 2.0 a este viaje extraordinario. Mediante una «modernización contextual», toma el texto original del Halicarnaseo, lo organiza por temas accesibles al lector contemporáneo y lo enriquece con los hallazgos de la egiptología moderna —de la piedra Rosetta de Champollion al descubrimiento de la tumba de Tutankamón por Howard Carter, pasando por las excavaciones más recientes de Zahi Hawass— sin perder en ningún momento la voz original del primer turista de la historia.
Si te apasiona el Antiguo Egipto y has leído libros como Sinuhé el egipcio de Mika Waltari o las novelas de Christian Jacq, este libro te ofrecerá la base histórica real sobre la que están construidas todas esas ficciones. Si nunca te has acercado al país de los faraones, descubrirás aquí un mundo de pirámides, dioses con cabeza de animal, sacerdotes iniciados y reinas momificadas que ha alimentado la imaginación de Occidente desde hace dos mil quinientos años. Rigor histórico absoluto. Aventura imposible de soltar.